Parábolas del reino

Las parábolas de Jesús vistas por los ojos de los primeros cristianos.

LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 1
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 2 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 3
WHAT THE EARLY CHRISTIANS BELIEVED ABOUT THE KINGDOM PARABLES OF JESUS
© David Bercot
¿CÓMO ENTENDÍAN LOS PRIMEROS CRISTIANOS LAS PARÁBOLAS DEL REINO?
© David Bercot
Traducido por Maná Digital
De no ser que se indique lo contrario, el texto bíblico ha sido tomado de la versión
Reina-Valera © 1995 Sociedades Bíblicas en América Latina. Usado con permiso.
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En este tratado veremos cómo entendían los primeros cristianos las parábolas de Jesús
acerca del reino. Ahora, nunca había considerado escribir sobre este tema porque hallaba
muy claras las parábolas del reino de Jesús. De hecho, cuando leí por primera vez los escritos
de los primeros cristianos, descubrí que ellos entendían las parábolas del reino de la misma
manera que yo las interpretaba. Así que nunca le dediqué mucho tiempo al tema.
Sin embargo, empecé a leer las parábolas a partir de cero. Yo me había separado de
los Testigos de Jehová, la secta en la que me crie, y había rechazado particularmente su
interpretación de las parábolas del reino. Por otra parte, ni Lutero y los teólogos de la
Reforma terminaban de convencerme con respecto a estas parábolas. Yo las interpretaba
de manera lógica; pues la verdad es que el mensaje de Jesús es muy claro. Él repite vez tras
vez el mismo tema, y además, este tema está en muchas de las parábolas de Jesús sobre el
reino. Sin embargo, a través de los años, he llegado a comprender que muchos cristianos, y
no necesariamente por culpa propia, no gozan del lujo de leer estas parábolas partiendo de
cero. Los cristianos ya han sido adoctrinados sobre lo que deben enseñar por medio de sus
clases de escuela dominical, sermones y cosas semejantes. Por lo tanto, procuran hacer que las
parábolas de Jesús se ajusten a la teología o condición de su iglesia.
Quiero advertirte desde ya que lo que Jesús enseñó en sus parábolas del reino no cabe
en ninguna manera dentro de la teología de la Reforma. Por esta razón, los cristianos que
han absorbido las enseñanzas de Lutero se verán obligados a torcer las parábolas de Jesús
para hacerlas coincidir con las enseñanzas de su religión. No pueden usar un entendimiento
lógico y sencillo, así que forman explicaciones de las parábolas del reino muy diferentes del
entendimiento que tenían de los primeros cristianos. Y de más importancia, ellos forman
explicaciones que no se ajustan en ninguna manera a las demás enseñanzas de Jesús. Lo que
quiero dar a entender es que, alguien que lea los cuatro evangelios partiendo de cero, que no
haya sido adoctrinado en ninguna forma, sino que sencillamente tome la Biblia y la lea por
primera vez, no llega a la interpretación estándar que los evangélicos o reformadores les dan a
estas parábolas. Tampoco llegará a la interpretación de los Testigos de Jehová o muchos otros
grupos.
Con ese previo aviso, quiero considerar las parábolas de Jesús. Hallo que en dichas
parábolas del reino hay tres temas básicos. No digo que cada parábola contenga los tres
temas, sino que cada una se puede categorizar bajo uno o más de estos temas.
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 4 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 5
1. El primer tema es que el reino de Jesús llegaría a ser muy grande y llenaría la tierra.
2. Segundo, muchos que al principio ingresan al reino aquí en la tierra serán rechazados
al final.
3. El tercer tema, el cual básicamente es la conclusión natural del segundo tema, es que,
entretanto Cristo no haya vuelto, su reino aquí en la tierra tendrá una mezcla de bien
y de mal.
Quiero dar inicio al primer tema que encontramos en algunas de las parábolas del reino, es
decir, que el reino de Jesús llegaría a ser muy grande y llenaría la tierra. Las dos parábolas que
resaltan esto son las parábolas de la semilla de mostaza y la de la levadura. Ambas se hallan
en Mateo 13. Jesús dijo:
31 Otra parábola les refirió, diciendo: «El reino de los cielos es semejante al grano de
mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo. 32 Ésta es a la verdad la más
pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas y se
hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.»
33 Otra parábola les dijo: «El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y
escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudado» (Mateo 13:31-33).
Según parece, la comprensión de estas dos parábolas es muy clara y sencilla. ¿Qué se
hubiera imaginado la persona que escuchó a Jesús contarlas? Cuando yo las leí, me fue muy
claro: su reino iba a crecer y llegar a ser muy grande. Ambas parábolas dicen lo mismo.
Una dice que comenzaría como una pequeña semilla de mostaza y crecería hasta llegar a ser
como un árbol. Y la otra dice que el reino es como la levadura. Igual, si colocas una pequeña
cantidad de levadura en una masa, la levadura hace su trabajo y toda la masa se fermenta. De
igual manera, el reino de Jesús había de iniciar como algo muy pequeño, pero se extendería
por todo el mundo y tendría un impacto sobre toda la humanidad. Si bien son parábolas
muy claras, los Testigos de Jehová tenían un serio problema con ellas porque no se ajustaban
a su modelo.
Los Testigos de Jehová comenzaron cerca del año 1870, así que, según su modelo, el
cristianismo se marchitó y murió en cuanto murieron los apóstoles. Luego resucitó casi
1900 años después. En ese caso, ¿qué hacemos con estas dos parábolas? Bueno, los Testigos
de Jehová dicen que la “semilla de mostaza” representa el reino falso de Dios, refiriéndose al
cristianismo, la iglesia católica romana, etcétera. El “cristianismo” llegó a ser grande y llenó la
tierra, y las “aves” que anidaban en sus ramas representan a los demonios.
Con respecto a la levadura, aseguraban que Jesús dijo que su reino sería como una masa
con levadura, y la levadura representa el pecado. Por tanto, él decía que su reino sería
corrompido por el pecado y la falsa doctrina. Estas explicaciones me causaron mucha molestia
porque:
1. Iban en contra de la lógica.
2. Jesús nunca dijo nada sobre un falso reino de los cielos; él únicamente habló de un reino.
3. En la parábola de la levadura, Jesús no dijo que su reino era como la masa; él dijo que
su reino era como la levadura, así que ellos invertían totalmente las palabras de Jesús.
Por tanto, no me sorprendí al leer los escritos de los primeros cristianos y descubrir que
ellos las habían entendido como las entendería cualquiera que lea sin ideas preconcebidas.
Clemente de Alejandría escribió:
El crecimiento de la palabra aumentó de tal manera que el árbol que salió de ella llenó
el mundo. Esta es la iglesia de Cristo, establecida sobre la tierra entera. Las aves del cielo
moraban en las ramas del árbol. Estas aves son los ángeles divinos y las almas nobles.
Clemente de Alejandría (c. 195, E), 2.578.
• Ellos entendieron como cosa buena que el reino iba a crecer y expandirse.
—–— § ——–
Ya para la época de Clemente, él escribió esto cerca del año 197, el reino se había
expandido a través de casi toda la tierra conocida alrededor del mundo mediterráneo. De
hecho, en una obra escrita hacia el mismo tiempo que la de Clemente, Tertuliano les dice a
los romanos:
De hecho, día tras día, ustedes gimen por el creciente número de cristianos. Su constante
clamor es que el estado es acosado [por nosotros]. Gimen que los cristianos están en sus
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campos, en sus campamentos y en sus islas. Lamentan como una calamidad que cada
sexo, cada edad, en breve, cada rango, se está pasando de su lado al nuestro (…) Conozco
muy bien la respuesta que normalmente dan al ver nuestro rápido crecimiento. Dicen
que no hay que llamar bueno a algo de inmediato, sencillamente porque convierte a
grandes números de personas. Tertuliano (c. 197, W), 3.109.
—–— § ——–
En otra obra dirigida a los romanos, Tertuliano dice lo siguiente:
¿En quién más han creído las naciones universales, sino en Cristo que ya ha venido? Pues, ¿a
quién han creído las naciones, partos, medos, elamitas, los que habitan en Mesopotamia,
Armenia, Frigia, Capadocia (…) y todas las otras naciones? Para este tiempo, (…) [el
nombre de Cristo ha alcanzado] los múltiples confines de los moros, todos los límites de
España, las diversas naciones de los galos, y las guaridas de los británicos, inaccesibles a
los romanos, pero subyugados a Cristo (…) Además, hay alemanes, escitas y personas de
muchas naciones, provincias e islas remotas, muchos a nosotros desconocidas y las cuales
no podemos enumerar. En todos estos lugares, el nombre de Cristo, que ya ha venido,
reina (…) el nombre de Cristo está siendo extendido por todas partes, creído por todas
partes, adorado por todas las naciones antes enumeradas y está reinando en todo lugar.
Tertuliano (c. 197, W), 3.157, 158.
Esta profecía que hizo Jesús por medio de las parábolas de la levadura y la semilla de
mostaza ya se estaba cumpliendo unos cien años después de la muerte del apóstol Juan. El
evangelio del reino ya había alcanzado a todas las naciones conocidas por las personas del
mundo mediterráneo. Además, estos eran cristianos del reino; esta era todavía una iglesia
muy pura que predicaba un evangelio del reino y, por supuesto, hoy sabemos que, desde
entonces, el mensaje del reino de Jesús ha llegado a todos los rincones del mundo. Ha llegado
a naciones y continentes totalmente desconocidos para aquellos que vivían en el imperio
romano. La profecía de Jesús se ha cumplido tal como él lo predijo. Jesús había dicho:
14 Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas
las naciones, y entonces vendrá el fin (Mateo 24:14).
A primera vista, las parábolas de la levadura y la semilla de mostaza podrían parecer que
presentan un problema, porque hablan de que el reino de Jesús llenaría toda la tierra y, a la
vez, Jesús dijo en el Sermón del Monte que el camino que lleva a la vida eterna sería angosto
y muy pocos lo hallarían.
13 »Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que
lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;14 pero angosta es la puerta y
angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan (Mateo 7:13-14).
¿Cómo reconciliamos estas dos verdades? Jesús lo dejó muy claro en la mayoría de sus
parábolas que tratan del reino. En estas parábolas él demuestra que muchos que al principio
entren en el reino aquí en la tierra serán rechazados al final. Al final, será un camino angosto;
sin embargo, antes del fin será mucho más amplio; muchos entrarán solo para ser rechazados
al final.
Algunas de las parábolas del reino que contienen este tema son:
• La parábola de la vid y los pámpanos
• La parábola de las ovejas y los cabritos
• La parábola de las diez vírgenes
• La parábola de los talentos
• La parábola de las diez minas
• La parábola del siervo fiel y prudente
• La parábola de la fiesta de bodas
• La parábola del trigo y la cizaña
• La parábola de la red
• La parábola del sembrador
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En cada una de estas parábolas hay personas dentro del reino y, a la
vez, al final son rechazadas.
La gran pregunta que nos interesa y que afecta nuestra vida es esta: ¿Por qué son rechazadas
estas personas? Aquí es donde los reformadores salen con interpretaciones fantasiosas de las
parábolas de Jesús que no siguen la lógica. ¿Por qué lo hacen? Porque la manera natural de
entender las parábolas de Jesús contradice directamente las enseñanzas de Martín Lutero.
Luego, en vez de alinear sus enseñanzas con las de Jesús, ellos buscan hacer que las parábolas
de Jesús se alineen con sus propias doctrinas.
Sin embargo, para alguien que sinceramente busca la verdad, no es muy difícil ver más
allá de este engaño y deshonestidad, porque Jesús nos dio tres parábolas que nos hablan de
personas que están en su reino y luego son rechazadas. En las tres parábolas, Jesús deja muy
claro por qué son rechazadas. La teología reformada diría que esas personas son rechazadas
porque nunca fueron verdaderamente salvas para empezar. O que fueron rechazadas porque
confiaron en su propia justicia y no aceptaron la justicia que Jesús quiso imputarles, o algo
por el estilo, cosas que Jesús nunca mencionó. Es un poco difícil, pero se puede hacer. Una
persona puede torcer un versículo para dar a entender cualquier cosa; aunque lo torcido se
vuelve muy obvio al notar la parábola de la vid y los pámpanos.
Jesús dice:
15:1 »Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. 2 Todo pámpano que en mí no lleva
fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3 Ya
vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4 Permaneced en mí, y yo en
vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la
vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 »Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva
mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. 6 El que en mí no permanece,
será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y
arden. 7 Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que
queráis y os será hecho. 8 En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto
y seáis así mis discípulos. 9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado;
permaneced en mi amor. 10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor;
así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11 »Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo.
12 »Éste es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13 Nadie
tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis
amigos si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe
lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi
Padre os las he dado a conocer. 16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a
vosotros y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para
que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17 Esto os mando: Que os
améis unos a otros (Juan 15:1-17).
Opino que después del Sermón del Monte, este pasaje es probablemente uno de los pasajes
más importantes del Nuevo Testamento. Digo esto porque en su enseñanza sobre la vid y los
pámpanos, Jesús describe tan claramente de qué se trata la vida del reino y lo que, en esencia,
atañe a nuestra salvación. Él demuestra en esta parábola que la salvación tiene dos partes.
1. La primera parte es la de unirse a la vid.
• Aunque no da detalles en este pasaje, otras de sus enseñanzas nos muestran
que no es tan complicado unirse a la vid. Se necesita arrepentimiento y fe.
• No hay necesidad de ser “suficiente buenos” primero, ni de “hacer méritos”
para tener derecho a unirnos a la vid. Sin duda, es un asunto de gracia, pero
sí requiere arrepentimiento y fe de nuestra parte.
2. La segunda parte de la salvación es que debemos permanecer en Cristo; es decir,
mantener una relación viva con él y producir fruto del reino.
• De nuevo, esta parábola no da mucho detalle acerca del fruto, pero sí dice
que, para permanecer en el amor de Jesús y en la vid, tenemos que guardar
sus mandamientos.
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 10 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 11
• Otras partes de la Biblia hablan del fruto del Espíritu. Sin embargo, si
notamos en 1 Juan, vemos que Juan usa palabras muy paralelas al lenguaje
que usa Jesús en la vid y los pámpanos.
24 El que guarda sus mandamientos [lleva fruto] permanece en Dios [en mí], y Dios en
él [y yo en vosotros] (1 Juan 3:24).
• Esto aclara la intención de Jesús cuando dijo que debemos “llevar fruto”
para permanecer en él o en la vid.
Por lo tanto, los que dicen que la obediencia a Cristo no juega ningún papel en nuestra
salvación enseñan un evangelio falso. El problema es que ellos creen que la salvación es un
acto único. Hay muchos católicos romanos y ortodoxos orientales que tienen este mismo
malentendido, pero exactamente desde la perspectiva opuesta. Los evangélicos toman en
cuenta únicamente el primer aspecto de la salvación, el cual es unirse a la vid. Ellos reconocen
que ya somos salvos y que, como cristianos, debemos poder decir que estamos en la vid, pues
somos ciudadanos del reino de Dios en este momento y ya no formamos parte del mundo.
La mayoría de los católicos romanos únicamente piensan en el aspecto futuro de la
salvación: ¿Iré al cielo cuando muera? Por tanto, descuidan y dejan de entender este primer
aspecto de la salvación. Desafortunadamente, los evangélicos piensan que una vez que se
unen a la vid, se les garantiza la entrada al cielo. En realidad, ambos lados están igualmente
equivocados. Francamente, no sé cuál postura es más peligrosa, porque ambas hacen que
muchas personas pierdan la vida eterna. Es cierto que somos salvos únicamente por fe y por
gracia; sin embargo, debemos llevar fruto. Debemos tener una relación viva, obediente, y de
amor y fe con Jesucristo. De lo contrario, seremos cortados de la vid.
Jesús enseñó este mismo tema en el Sermón del Monte cuando dijo lo siguiente al concluir:
21 »No todo el que me dice: “¡Señor, Señor!”, entrará en el reino de los cielos, sino el que
hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.22 Muchos me dirán en aquel día:
“Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios,
y en tu nombre hicimos muchos milagros?” 23 Entonces les declararé: “Nunca os conocí.
¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!”
3. 24 »A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo
compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.25 Descendió
la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no
cayó, porque estaba cimentada sobre la roca.
4. 26 Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre
insensato que edificó su casa sobre la arena.27 Descendió la lluvia, vinieron ríos,
soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina»
(Mateo 7:21-27).
• Otra vez aquí no hace falta que adivinemos qué significa construir sobre la
roca; Jesús nos dice explícitamente: “A cualquiera, pues, que me oye estas
palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que
edificó su casa sobre la roca”.
• Esto en ninguna manera coincide con la teología de la Reforma. Así que
el mundo protestante se ve obligado a decir que Jesús aquí habla de las
personas que nunca fueron salvas desde el principio. O quizás dirían que
los que dicen: “Señor, Señor”, han confiado en su propia justicia —o en
sus dones milagrosos— en lugar de confiar únicamente en Jesús para su
salvación. No obstante, Jesús en su diálogo ni siquiera menciona algo sobre
teología; sobre lo que tú crees.
• Les dirá “no os conozco”, o “nunca os conocí” porque ustedes son
“hacedores de maldad”. Jesús se refiere a nuestra manera de vivir, no a
posturas teológicas. No dice: “porque ustedes realmente no fueron salvos
para empezar”. Él dice: porque son “hacedores de maldad”.
Interesantemente en el original la frase “hacedores de maldad” se refiere a alguien que vive
fuera del alcance de la ley. Eso es precisamente lo que los reformadores enseñaban. Enseñaban
que los cristianos no estamos bajo ninguna ley, que no hay ley. Ahora, hay muchos cristianos
evangélicos que llevan una vida piadosa a pesar de que sostienen la teología de la Reforma.
No digo que si te aferras a esta teología eres una persona “hacedora de maldad” o sin ley,
como lo indica el original. Lo digo de nuevo, la teología de la persona no es la prueba
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 12 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 13
decisiva, pero nuestra teología sí puede jugarnos una mala pasada. Si nos imaginamos que
tenemos asegurado el cielo porque hemos hecho la oración del pecador y hemos invitado a
Jesús a morar en nuestro corazón, pero luego vivimos igual que el mundo, nos espera una
gran sorpresa en el día del juicio. Y esto es lo que Jesús nos hace ver aquí: estas personas
creían que tenían todo asegurado, y se ven sorprendidas cuando Jesús les dice: “No os
conozco”.
Notemos una tercera parábola de Jesús en ella que, una vez más, nos dice explícitamente a
qué se refiere; esto para que no vayamos a seguir interpretaciones fantasiosas. Se encuentra en
Mateo 25, la parábola de la separación de las ovejas y los cabritos.
31 »Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él,
entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante de él todas las
naciones; entonces apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los
cabritos.
33 Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces el Rey dirá
a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para
vosotros desde la fundación del mundo, 35 porque tuve hambre y me disteis de comer;
tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; 36 estuve desnudo y me
vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme.”
37 Entonces los justos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento
y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Y cuándo te vimos forastero y te
recogimos, o desnudo y te vestimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y
fuimos a verte?” 40 Respondiendo el Rey, les dirá: “De cierto os digo que en cuanto lo
hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”
41 »Entonces dirá también a los de la izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno
preparado para el diablo y sus ángeles,42 porque tuve hambre, y no me disteis de comer;
tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y
no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.”
44 Entonces también ellos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento,
sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te servimos?” 45 Entonces les
responderá diciendo: “De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más
pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.” 46 Irán estos al castigo eterno y los justos a la vida
eterna (Mateo 25:31-46).
• Los cabritos son rechazados porque no hicieron estas cosas. La teología
ni siquiera entra en el diálogo. Jesús no dice: vosotros en realidad nunca
fuisteis salvos; él no se refiere a eso, sino que habla de lo que hiciste con tu
vida.
• No es mi intención restarle importancia a que nos unamos a la vid. Y
supongo que a veces las personas se unen a la vid en maneras que quizás no
las reconocemos como tales. Lo importante es que estemos dando frutos del
reino, fruto como amar a nuestro prójimo y cuidar al pobre.
Así que, en estas tres parábolas, la de la vid y los pámpanos, la del sabio que construye
sobre la roca versus el necio que construye sobre la arena, y luego la parábola de las ovejas
y los cabritos, Jesús nos enseña claramente que el enfoque es nuestras acciones. ¿Vivimos
de acuerdo con sus enseñanzas o no? Otra vez lo digo, estoy consciente de que hay toda
clase de interpretaciones fantasiosas que las personas asignan a estas parábolas para intentar
acomodarlas a su teología. Y si quieres jugar de esa forma; está bien, puedes hacerlo con
cualquier versículo de la Biblia. Sin embargo, si quieres la verdad, lee la Palabra de Dios como
lo hubiera hecho una persona sencilla del primer siglo, alguien sin educación formal. Si tienes
dudas y te preguntas si estás entendiendo estas parábolas como lo haría cualquier persona
sencilla, mira cómo las entendieron los primeros cristianos, los cristianos que vivieron una o
dos generaciones después de los apóstoles.
Habiendo notado las tres parábolas donde Jesús explica claramente por qué las personas
serán aceptadas o rechazadas, veamos ahora otras parábolas acerca del reino. Primeramente,
miremos la parábola del sembrador:
3«El sembrador salió a sembrar. 4 Mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al
camino, y vinieron las aves y la comieron. 5 Parte cayó en pedregales, donde no había
mucha tierra, y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6 pero cuando salió
el sol, se quemó y, como no tenía raíz, se secó. 7 Parte cayó entre espinos, y los espinos
crecieron y la ahogaron. 8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál
a sesenta y cuál a treinta por uno. 9 El que tiene oídos para oír, oiga» (Mateo 13:3-9).
• Después de contar la parábola, Jesús luego les explica a sus discípulos el
significado de la parábola.
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—–— § ——–
18 »Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19 Cuando alguno oye la palabra del
Reino y no la entiende, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Éste
es el que fue sembrado junto al camino.
20 El que fue sembrado en pedregales es el que oye la palabra y al momento la recibe con
gozo, 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o
la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.
22 El que fue sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de
este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
23 Pero el que fue sembrado en buena tierra es el que oye y entiende la palabra, y da fruto;
y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno (Mateo 13:18-23).
• Como notarás, es el mismo mensaje que se encuentra en las parábolas
anteriores. En ninguna parte dice Jesús: “algunas de estas personas fueron
salvas” o “algunas creían que eran salvas, pero realmente no lo eran” o “algunas
confiaban en su propia justicia mientras otras confiaban únicamente en la
justicia de Cristo imputada al creyente”. Él no dice ninguna de estas cosas.
• Él dice que uno de ellos no entendió; por tanto, nunca echó raíces.
Respecto a los otros, él dice que recibieron la palabra. Sin embargo, nota los
problemas. Cuando surgió la tribulación o la persecución, algunos cayeron.
Para otros, el materialismo y las preocupaciones de este mundo ahogaron la
palabra. Pero luego dice Jesús que algunos llevaron fruto. Nota cómo este
tema de llevar fruto coincide con la parábola de la vid y los pámpanos.
• Si nos enredamos en las preocupaciones de este mundo o si negamos a
Cristo durante la persecución o sencillamente tenemos muchos problemas
en la vida y nos separamos, somos como el pámpano de la parábola que
es cortado de la vid. No obstante, él dice que otros llevaron buen fruto;
nunca se desprendieron de la vid. No solamente echaron raíces, sino
que permanecieron allí y soportaron. Pero algunos, aunque creyeron, no
tuvieron resistencia.
• De modo que, es como dice Jesús en Mateo 24:13: “Pero el que persevere
hasta el fin, éste será salvo.” Él usa la palabra salvo en su sentido futuro; él
dice: “éste será salvo”. Como ya mencioné, está la fase pasada de nuestra
salvación, y hay una fase futura de ella.
Notemos ahora la parábola de las vírgenes prudentes y las insensatas:
»Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas,
salieron a recibir al novio. 2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.
3 Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; 4 pero las prudentes
tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
5 Como el novio tardaba, cabecearon todas y se durmieron. 6 Y a la medianoche se oyó
un clamor: “¡Aquí viene el novio, salid a recibirlo!”
7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. 8 Y las insensatas
dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.”
9 Pero las prudentes respondieron diciendo: “Para que no nos falte a nosotras y a vosotras,
id más bien a los que venden y comprad para vosotras mismas.”
10 Pero mientras ellas iban a comprar, llegó el novio; y las que estaban preparadas entraron
con él a la boda, y se cerró la puerta.
11 Después llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “¡Señor, señor, ábrenos!” 12 Pero
él, respondiendo, dijo: “De cierto os digo que no os conozco.”
13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir
(Mateo 25:1-13).
• En esta parábola Jesús no da ninguna pista con respecto a lo que representa
el aceite. Así que no sabemos qué poseían las cinco vírgenes prudentes que
las cinco insensatas no tenían. Esto muy fácilmente hace que cada iglesia se
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 16 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 17
enfoque en su propia enseñanza. Pueden enseñar que el aceite representa el
hablar en lenguas, o que representa una teología de la justicia imputada de
Cristo, o cualquier otra cosa.
• Sin embargo, Jesús no enseñó en un vacío. Él ya nos había dado parábolas
muy similares, y en todas las que da una explicación clara, siempre toma
en cuenta nuestra manera de vivir. ¿Vivimos según sus mandamientos y sus
enseñanzas? Por tanto, no hay base para tomar la parábola de las vírgenes e
insertar algo que Jesús nunca mencionó.
• Naturalmente, los primeros cristianos entendieron esta parábola de la
misma manera que entendieron las demás. Ellos comprendieron que Jesús
hablaba de los aceptados o rechazados con base en las vidas piadosas, o no
piadosas, que habían llevado; había frutos del reino o no.
Orígenes escribe:
El lenguaje sencillo de las Sagradas Escrituras ha llevado a los lectores honestos a ser
llenos de un espíritu divino. Y esta luz es sustentada en ellos mediante un aceite que
en cierta parábola dice haber preservado la luz de las antorchas de las cinco vírgenes
prudentes. Orígenes (c. 248, E), 4.575.
• Orígenes dice que estas son personas llenas del Espíritu Santo y que
permanecen en el Espíritu.
• Ya conocemos cómo permanecer en su amor por la parábola de Jesús acerca
de la vid y los pámpanos.
10Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor (Juan 15:10).
—–— § ——–
Metodio escribió:
Cinco de ellas eran prudentes y sabias. Pero cinco eran necias e imprudentes, pues no
tuvieron suficiente previsión para llenar de aceite sus vasijas; permanecieron así destituidas
de la justicia. Metodio (c. 290, E), 6.329.
• Metodio lo comprendió en relación con las otras parábolas: estos son los
que no eran piadosos; no vivían de acuerdo con las enseñanzas de Jesús. No
eran santos.
—–— § ——–
Metodio sigue diciendo:
Las vírgenes que están paradas fuera de la sala lloran y lamentan tristemente, con lágrimas
amargas y profundos gemidos, que sus lámparas se apagaron. Pues ellas han fallado en
entrar a tiempo a la sala de gozo (…) Dando espaldas a la sagrada manera de vivir,
estas desdichadas olvidaron preparar suficiente aceite para la senda de la vida. Cargando
lámparas cuya luz brillante está muerta, ellas gimen desde los rincones más profundos de
su mente. Metodio (c. 290, E), 6.352.
• Nota que ellas no gozaban de una relación de permanencia con Cristo, y la
única forma en que podemos gozar de una relación de permanencia es por
medio de guardar sus mandamientos.
• Otra vez, la parábola no se refiere a las personas que salen solas y que buscan
hacer las cosas sin Jesús. Jesús había dicho: “aparte de mí, nada podéis hacer”.
No podemos hacerlo solos; necesitamos al Espíritu Santo, necesitamos el nuevo
nacimiento y esa relación de permanencia con Cristo, pero ésta debe llevar
fruto. Tiene que haber fruto piadoso visible a las personas en nuestro alrededor.
—–— § ——–
Quiero notar una cita más de los primeros cristianos; se encuentra en las Constituciones
apostólicas.
“Prepara tus obras para tu salida, y provee de antemano todas las cosas en el campo”. De
otra manera, algunas de las cosas necesarias para tu viaje harán falta, al igual que el aceite
de santidad fue deficiente en las cinco vírgenes insensatas mencionadas en el evangelio.
Pues, ellas, por haber apagado sus lámparas de conocimiento divino fueron excluidas de
la sala de bodas. Por lo tanto, el que valora la seguridad de su alma, tomará el cuidado
de hallarse fuera de peligro por medio de guardarse del pecado. De esa manera, él puede
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 18 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 19
preservar para sí la ventaja de sus buenas obras anteriores. Constituciones apostólicas
(compiladas c. 390, E), 7.400; véase también 1.395, 1.398, 1.518, 3.663, 6.329-6.330.
• El creer no es cosa de un acto único. Ser piadoso durante un año no será
suficiente; tiene que perdurar, tiene que haber suficiente aceite en nuestras
lámparas, y no vamos a gozar de suficiente aceite a menos que tengamos
una relación de permanencia de manera que seamos llenos del Espíritu
Santo.
Veamos la parábola del siervo fiel y prudente:
45 »¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para
que les dé el alimento a tiempo? 46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor
venga, lo halle haciendo así. 47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes lo pondrá.
48 Pero si aquel siervo malo dice en su corazón: “Mi señor tarda en venir”, 49 y comienza a
golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,50 vendrá el señor de
aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, 51 y lo castigará duramente
y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes (Mateo
24:45-51).
• Notamos de nuevo este tema: en su reino habrá algunos que serán hallados
andando en obediencia como el siervo fiel y prudente, y otros que serán
hallados en desobediencia como el siervo malo.
• Un tipo de siervo será alabado cuando Cristo regrese y el otro se hallará en
serios problemas.
• De nuevo digo que es de importancia notar que ambas son personas que
están dentro del reino; estos son sus propios mayordomos y siervos.
Ahora notemos la parábola de los talentos.
14 »El reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y
les entregó sus bienes. 15 A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno
conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
16 El que recibió cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco
talentos. 17 Asimismo el que recibió dos, ganó también otros dos. 18 Pero el que recibió
uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
19 »Después de mucho tiempo regresó el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con
ellos. 20 Se acercó el que había recibido cinco talentos y trajo otros cinco talentos, diciendo:
“Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre
ellos.”
21 Su señor le dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te
pondré. Entra en el gozo de tu señor.” 22 Se acercó también el que había recibido dos
talentos y dijo: “Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos
talentos sobre ellos.”
23 Su señor le dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te
pondré. Entra en el gozo de tu señor.”
24 Pero acercándose también el que había recibido un talento, dijo: “Señor, te conocía que
eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo
cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.”
26 Respondiendo su señor, le dijo: “Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no
sembré y que recojo donde no esparcí. 27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los
banqueros y, al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28 Quitadle,
pues, el talento y dadlo al que tiene diez talentos,
29 porque al que tiene, le será dado y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será
quitado. 30 Y al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir
de dientes” (Mateo 25:14-30).
• Vemos nuevamente el mismo patrón de dos grupos distintos. Un grupo
actuó en obediencia a su maestro y el otro actuó en desobediencia, y ambos
recibieron alabanza o castigo según lo que habían hecho.
Notemos la parábola de la fiesta de las bodas:
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 20 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 21
2 «El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de bodas a su hijo. 3 Envió
a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero estos no quisieron asistir.
4 Volvió a enviar otros siervos con este encargo: “Decid a los invitados que ya he preparado
mi comida. He hecho matar mis toros y mis animales engordados, y todo está dispuesto;
venid a la boda.” 5 Pero ellos, sin hacer caso, se fueron: uno a su labranza, otro a sus
negocios; 6 y otros, tomando a los siervos, los golpearon y los mataron.
7 Al oírlo el rey, se enojó y, enviando sus ejércitos, mató a aquellos homicidas y quemó
su ciudad.
8 Entonces dijo a sus siervos: “La boda a la verdad está preparada, pero los que fueron
invitados no eran dignos.
9 Id, pues, a las salidas de los caminos y llamad a la boda a cuantos halléis.”
10 Entonces salieron los siervos por los caminos y reunieron a todos los que hallaron,
tanto malos como buenos, y la boda se llenó de invitados.
11 »Cuando entró el rey para ver a los invitados, vio allí a un hombre que no estaba
vestido de bodas, 12 y le dijo: “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin estar vestido de bodas?”
Pero él guardó silencio. 13 Entonces el rey dijo a los que servían: “Atadlo de pies y manos
y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”, 14 pues muchos
son llamados, pero pocos escogidos» (Mateo 22:2-14).
Nadie puede decir que no hubo aviso. Jesús nos ha dejado parábola
tras parábola con el mismo tema: muchos que inicialmente lleguen al
reino aquí en la tierra serán rechazados al final.
Aquí también, las personas aseguran todo tipo de cosa con relación a este vestido de bodas
ya que Jesús no explica qué es lo que representa. Así que allí introducen su propia enseñanza.
Por supuesto, los seguidores de la Reforma dicen que este vestido de bodas es la justicia
imputada de Cristo; sin embargo, Jesús nunca habló de tal cosa. La verdad es que me
pregunto, ¿cómo podía significar para sus oidores algo de lo que él nunca habló? De hecho,
Jesús da cierto indicio del significado cuando declara que los que ocupaban los lugares en la
fiesta de bodas iban a ser personas malas y buenas. Es muy comprensible que los primeros
cristianos entendieran que el vestido de bodas representa obras buenas o la santidad.
Por ejemplo, Ireneo escribió:
Él además aclaró que luego de nuestro llamamiento, debemos ser adornados con las
obras de la justicia, para que el Espíritu de Dios pueda reposar sobre nosotros. Porque
esto es el vestido de bodas. Ireneo (c. 180, E/W), 1.517.
Sigue diciendo Ireneo:
Sin embargo, si no crees en él y huyes de sus manos, la causa de la imperfección estará
en ti, pues no obedeciste. La causa no está en él que te ha llamado, pues él comisionó
a unos para que llamaran a las personas a la fiesta de bodas. Sin embargo, los que no
obedecieron se privaron a sí mismos de la cena real. Ireneo (c. 180, E/W), 1.523.
—–— § ——–
Clemente de Alejandría, al escribir cerca del año 195 dijo:
Aquí es donde debe ser realizada la preparación para la entrada a la fiesta de bodas, a la
cual hemos sido invitados. La persona que se ha preparado para entrar dirá: “Mi gozo es
ya cumplido”. Sin embargo, la persona no adornada y desagradable oirá estas palabras,
“Amigo, ¿cómo entraste sin llevar vestido de bodas?” Clemente de Alejandría (c. 195, E),
2.582.
—–— § ——–
Tertuliano, al escribir cerca del año 210 dijo:
Aun en el evangelio, el vestido de bodas puede ser considerado como la santidad de la
carne. Tertuliano (c. 210, W), 3.565.
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 22 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 23
—–— § ——–
Tertuliano sigue diciendo:
La persona que no esté vestida de obras buenas en la fiesta de bodas será atada de las
manos y de los pies. Tertuliano (c. 210, W), 3.571.
—–— § ——–
Notemos dos citas más de Tertuliano:
Cristo vio que la mayoría, después de haber logrado la salvación, volverían a perderse por
medio de manchar su vestido de bodas. Tertuliano (c. 213, W), 3.639.
Tal persona se reclinará sobre el mismo sillón de donde los que estén vestidos indignamente
serán levantados por los carceleros y echados a las tinieblas. Tertuliano (c. 217, W), 4.83.
• Nota el paralelo entre la parábola del vestido de bodas y la parábola de la
vid y los pámpanos. Es el mismo asunto. Las personas se unen a la vid; sin
embargo, si no llevan fruto, serán cortadas. Como dijo Jesús: si quieres
permanecer en él (la vid), debes guardar sus mandamientos.
Finalmente, presento una cita de Orígenes:
El alma que (…) no sea santa y sin mancha por razón de la maldad (…) no forma parte de
la iglesia que Cristo construye sobre la roca. Sin embargo, si alguno desea avergonzarnos
respecto de estas cosas por la gran mayoría de las personas de la iglesia que se piensa
que son creyentes, a este le debemos declarar que “muchos son los llamados, pero pocos
escogidos”. (…) “Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos
intentarán entrar y no podrán”. Comprenderás que esto se refiere a los que se jactan de
que son parte de la iglesia, pero que viven débilmente y de manera contraria a la Palabra.
Orígenes (c. 245, E), 9.457; véase además 2.232.
Otra vez notamos lo absurdo que es enseñar que una vez que nos
hemos unido a la vid, o que hayamos entrado a la fiesta de bodas,
ya tenemos todo asegurado y tenemos la seguridad del cielo cuando
vemos en las tantas parábolas de Jesús que ello obra de manera
opuesta. Haber entrado no nos asegura nada, es únicamente el punto
de partida; tienes que vivir en una relación de obediencia, amor y fe
con Jesús.
Si todo esto te suena extraño (lo que dicen estos primeros cristianos) yo te diría que es
porque le estás poniendo más atención a los reformadores que a Jesucristo. El evangelio
de Jesús es muy claro. De hecho, solo para llevar el punto a su fin, Jesús nos relató cómo
sucederá en la resurrección. Él dijo:
28 No os asombréis de esto, porque llegará la hora cuando todos los que están en los
sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; pero
los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación (Juan 5:28-29).
• Nota que Jesús no dice nada allí sobre los que realmente fueron salvos al
principio ni de los que no lo fueron. Tampoco menciona a los que aceptaron
su justicia versus los que confiaron en sus propias obras. En lugar de ello,
él dijo: los que hicieron lo bueno versus los que hicieron maldad. Eso es lo
que Jesús predicó.
Ahora, si me atreviera a predicar estas palabras de Jesús en las iglesias de hoy, iglesias que
dicen creer en la Biblia, sería llamado hereje. Las personas creerían que soy ignorante de las
doctrinas más básicas de las Escrituras. A todos se nos ha dicho que esto de ser resucitado
para vida o ser resucitado para condenación no tiene nada que ver con nuestros hechos
buenos o malos. Sin embargo, el problema no es que yo sea ignorante o que los primeros
cristianos fueran ignorantes; el problema es que nuestros teólogos nos han convencido de que
no podemos creer las claras palabras de Jesucristo. También, es posible que creas que lo que
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 24 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 25
dijo Jesús contradice lo que Pablo dijo en Romanos. Me he dirigido a esa pregunta en gran
detalle en un tratado que presenté con el título: “¿Cómo concuerdan Pablo y Santiago?”
Como se explica en ese tratado, realmente es un asunto de armonizar a Pablo y a Santiago
con Jesús. Te animo a leer ese tratado si el asunto aún no está claro en tu mente. Sin
embargo, mientras tanto, mira el contexto de los libros de Gálatas y Romanos. Pablo trata
el asunto de que si, para ser salvos, los gentiles tenían que vivir de acuerdo con la Ley de
Moisés o no. La respuesta es muy clara en ambas cartas. Pablo declara que no somos salvos
por las obras de la Ley, sino por la fe en Jesucristo. Pablo no se refiere a un asunto donde los
cristianos tratan de salvarse por hacer buenas obras, ni les dice que no hay nada que puedan
hacer para apoyar su salvación. Tampoco les dice que necesitan fe únicamente. Pablo no le
resta importancia a la obediencia a Cristo como parte esencial para la salvación.
La parábola del trigo y la cizaña
Tomado del comentario de fe histórica sobre Mateo
Les refirió otra parábola, diciendo: «El reino de los cielos es semejante a un hombre
que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su
enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y dio fruto,
entonces apareció también la cizaña. Fueron entonces los siervos del padre de familia y le
dijeron: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?”
Él les dijo: “Un enemigo ha hecho esto”.
Y los siervos le dijeron: “¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?” Él les dijo:
“No, no sea que al arrancar la cizaña arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer
juntamente lo uno y lo otro hasta la siega, y al tiempo de la siega yo diré a los segadores:
‘Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en
mi granero’” (Mateo 13:24-30).
Esta es la segunda parábola de Jesús sobre el reino, y se encuentra únicamente en el
Evangelio de Mateo. Al igual que la primera parábola de Jesús en Mateo, la parábola del
trigo y la cizaña también se trata de un sembrador que siembra la semilla. Sin embargo, se
refiere a otro aspecto de la vida del reino que la primera parábola. En vez de enfocar sobre los
diferentes tipos de terreno, esta parábola enfoca en dos diferentes tipos de semilla.
La palabra “cizaña” proviene del griego zizania. Refiriéndose a zizania, Crisóstomo
escribe: “Esto también es parte de la astucia del diablo; siempre traer error junto con la
verdad. Él pinta sus errores con muchas semejanzas a la verdad, para fácilmente desviar a los
que son engañados. Por lo tanto, Jesús no la llama otra semilla sino zizania, cuyas plantas se
asemejan al trigo”.1
John Hutton Balfour, un botánico británico ilustre del siglo XIX, identificó la zizania
como la mala hierba conocida en sus días como cizaña. Aún mil novecientos años después
de que Jesús dio esta parábola, era común hallar cizaña entre los trigales en Palestina. Balfour
escribe: “Un intento de arrancarla, especialmente en las primeras etapas de su crecimiento,
puede ser infructuoso por la gran similitud entre ella y el trigo. Es únicamente a la hora
de la cosecha, cuando se produce el grano, que las dos cosechas se pueden distinguir
correctamente”.2
El significado de la parábola
Entonces, después de despedir a la gente, entró Jesús en la casa. Se le acercaron sus
discípulos y le dijeron:
—Explícanos la parábola de la cizaña del campo.
Respondiendo él, les dijo:
—El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre. El campo es el mundo; la
buena semilla son los hijos del Reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que
la sembró es el diablo (Mateo 13:36-39).
Puesto que esta parábola ha sido malinterpretada y aplicada erróneamente a través
de los siglos, es importante examinar todos sus elementos y mirar cómo fue entendida
históricamente por la iglesia primitiva. Cuando examinamos tanto la parábola misma como
la explicación de Jesús, podemos sacar estos elementos esenciales:
1 Crisóstomo, Homilies on Matthew (Homilías acerca de Mateo) 46.1.
2 J. H. Balfour, The Plants of the Bible (Las plantas de la Biblia) (Nueva York: T. Nelson and Sons, 1885), pp. 180-182.
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 26 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 27
1. Jesús describe la vida en el reino.
Tanto el trigo como la cizaña están dentro del reino de Cristo. O, al menos en un tiempo
indicado, formaron parte del reino. Porque Jesús empieza la parábola con las palabras: “El
reino de los cielos es semejante a (…)” Además, dice que, a la hora de la cosecha, los ángeles
“recogerán de su Reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen maldad”. Los
ángeles no pueden arrancar la cizaña de su reino si nunca formaron parte de su reino al
principio.
2. El campo es el mundo.
Aunque Jesús está describiendo un aspecto de su reino, él no dice que el campo
representa a la iglesia. Aquí el término “mundo” se refiere a la tierra o al mundo entero de la
humanidad. “Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a
todas las naciones” (Mateo 24:14).
3. El trigo es sembrado primero, y después la cizaña.
Jesús dice que la buena semilla fue sembrada de primero y, luego, después Satanás vino
y sembró cizaña “entre el trigo” (Mateo 13:24-25). Así que la cizaña, los hijos de Satanás,
representa a las personas que son sembradas después de la buena semilla. Por tanto, la cizaña
no puede representar a las personas que nunca creyeron, las personas del mundo, porque tales
incrédulos estaban en el mundo antes que los hijos del Reino.
4. La base para expulsarlos es la maldad.
Jesús dice que los que son expulsados del reino son “los que hacen maldad”. Esta es una
expresión idéntica a la que él usó en el Sermón del monte al describir a los que profesan
el cristianismo, pero serán rechazados en el día del juicio: “Muchos me dirán en aquel día:
“Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios,
y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Entonces les declararé: “Nunca os conocí.
¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!” (Mateo 7:22-23).
5. Jesús no está hablando de disciplina en la iglesia.
La instrucción dada en la parábola es: “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la
siega” (Mateo 13:30). Este mandato excluye a la parábola del marco de la disciplina en la
iglesia. Porque cuando se trata de la disciplina en la iglesia, las Escrituras nos dicen: “Quitad,
pues, a ese perverso de entre vosotros” (1 Corintios 5:13).
Cómo los primeros cristianos aplicaron esta parábola
Cuando juntamos todos estos diversos aspectos de esta parábola, a primera vista puede
parecer un tanto confuso. ¿Cómo puede esta cizaña ser los hijos de Satanás, y aun así estar
en el reino de Dios? ¿Quiénes son la cizaña? Los cristianos anti nicenos principalmente
entendieron que la cizaña eran los herejes quienes se habían infiltrado en el pueblo de Dios.
Tales personas habían creído en un tiempo y habían sido bautizadas. Por tanto, habían
llegado a ser súbditos del reino de Dios. Sin embargo, tal cizaña, con el tiempo se apartó de
la fe apostólica y de obedecer las enseñanzas de Cristo. Los primeros cristianos expulsaron a
tales personas de la iglesia, pero esta cizaña siguió llamándose cristiana.
Señalando al hecho que el trigo fue sembrado antes que la cizaña, Tertuliano escribe:
Permíteme dialogar la prioridad de la verdad y la comparada tardanza del engaño. Sacaré
apoyo para mi argumento de la parábola que cuenta primero la siembra del Señor de la
buena semilla de trigo. Pero él describe la adulteración de la cosecha por su enemigo,
el diablo, con la mala hierba de la zizania salvaje como algo que sucede después. (…)
Por tanto, llega a ser claro por el orden actual de la siembra, que la enseñanza dada
primeramente es del Señor y es verdadera. Por otro lado, lo que es extraño y falso fue
introducido posteriormente.3
Clemente de Alejandría escribe: “El hecho de que serían sembradas herejías entre la
verdad, como ‘cizaña entre el trigo’, fue predicho por el Señor”.4 Ignacio escribe: “He oído
de los que han entrado entre vosotros, sosteniendo la mala doctrina del espíritu extraño y
malvado. Sin embargo, no les permitisteis entrada para sembrar sus semillas. Al contrario,
tapasteis vuestros oídos para no recibir el error proclamado por ellos”.5
Luego, en el segundo siglo, Tertuliano enfrentó las enseñanzas del hereje Práxeas. Él
escribe de esto:
3 Tertuliano, Prescription Against Heretics (La verdad cristiana ) 31 (ANF 3.258).
4 Clemente de Alejandría, Stromata 7.15 (ANF 2.549).
5 Ignacio, Letter to the Ephesians (Carta a los efesios) 9 (ANF 1.53).
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 28 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 29
Para ese tiempo, la cizaña de Práxeas había dispersado su semilla en todo lugar. Y
habiendo estado oculta durante un tiempo, con su veneno cubierto bajo una máscara,
ahora ha surgido en vida nueva. No obstante, aun ahora será arrancada, si es la voluntad
del Señor. Sin embargo, si no se hace ahora, será arrancada en el día cuando se recojan
todos los manojos de cizaña, junto con cualquier otro tropiezo. Y serán quemados con
fuego que no se apaga.6
La mayoría de las sectas gnósticas de los primeros siglos hacían maldad; les decían a los
cristianos que no era necesario que obedecieran las enseñanzas de Jesús y los apóstoles. En su
libro Disputation with Manes [Debate con Manes], Arquelao los desafió, diciendo:
Así que ¿a quién se debe creer? ¿Debe ser a vuestros maestros cuyo placer es en la carne
y quienes se consienten con los deleites más suntuosos? ¿O debe ser a nuestro Salvador
Jesucristo, quien dice, como está escrito en el libro del evangelio: ‘No puede el buen
árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos’? (…) Jesús revela quién es el
enemigo de la luz y el sembrador de la cizaña. Es el dios y príncipe de la edad de este
mundo. 7
¿Por qué dejarlos crecer juntos?
¿Qué quiere decir Jesús cuando dice: “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la
siega”? Como se ha dicho, Jesús no está diciendo que la cizaña no debe ser arrancada de la
iglesia. El Nuevo Testamento contiene repetidas instrucciones de expulsar a tanto los herejes
como a los impíos de la iglesia. Pablo le dijo a Tito: “Al que cause divisiones, después de
una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y que peca y está
condenado por su propio juicio” (Tito 3:10-11). Pablo sigue instruyendo: “Os escribí para
que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, sea fornicario, avaro, idólatra,
maldiciente, borracho o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Corintios 5:11).8
Refiriéndose a los herejes, Orígenes escribe:
Si es posible, usamos todo esfuerzo para levantar a tales personas a una mejor condición.
(…) Sin embargo, si los que sostienen diferentes opiniones no se dejan convencer,
6 Tertuliano, Against Praxeas (En contra de Práxeas) 1 (ANF 3.598).
7 Arquelao, Dispensation with Manes (Dispensación con Manes) 13 (ANF 6.187).
8 véase también Mateo 18:15-18, 1 Corintios 5:5-6, 1 Timoteo 1:20 y 2 Juan 9-11.
observamos el mandato puesto para el trato de tal persona: “Al que cause divisiones,
después de una y otra amonestación deséchalo”.9
Sin embargo, cuando una congregación despide a tales personas, allí termina su
autoridad. Una iglesia no puede evitar que esas personas se sigan llamando cristianos. No
puede impedirles formar sus propias asambleas heréticas o de bautizar a otros. En ninguna
circunstancia pueden los cristianos perseguir a la cizaña. En este sentido, Jesús permite que
crezcan junto con el trigo. Para los humanos imperfectos, puede parecer contradictorio
permitir que el trigo y la cizaña crezcan juntos. Sin embargo, la sabiduría de las instrucciones
de Jesús se ha demostrado en la historia. Cuando los cristianos usaron la persecución para
tratar de eliminar la cizaña en varios lugares, crearon una maldad mucho peor que la cizaña
que trataban de eliminar. Lactancio escribe: “La religión se debe defender —no a través de
condenar a muerte— sino al morir. No con crueldad, sino con paciente perseverancia”.10
Ejemplos de cizaña en el Nuevo Testamento
La cizaña que Jesús predijo comenzó a aparecer pronto después de que la iglesia fue
establecida el día de Pentecostés. Una de las primeras cizañas heréticas fue Simón el mago. Él
creyó y fue bautizado, así llegando a ser un ciudadano en el reino de Dios: “También creyó
Simón mismo, y después de bautizado estaba siempre con Felipe; y al ver las señales y grandes
milagros que se hacían, estaba atónito” (Hechos 8:13). Sin embargo, Simón pecó casi de
inmediato al tratar de comprar el poder para imponer el Espíritu Santo en las demás personas
(Hechos 8:18-22). Aunque él expresó su arrepentimiento tras la reprensión de Pedro, unos
años después, Simón se apartó de la iglesia y empezó su propia secta, llamándose un dios.11
Pablo pasó casi todo su ministerio contendiendo con los judaizantes, quienes trataban
de forzar a los gentiles convertidos a ser circuncidados y vivir según la ley mosaica (Hechos
15:1-2, Gálatas 2:1-5, Filipenses 3:2-3). Durante el primer siglo, los judaizantes operaron
mayormente dentro de la iglesia. Sin embargo, algunos de los judaizantes finalmente se
apartaron de la iglesia y comenzaron una secta conocida como los ebionitas. Los ebionitas
vivieron bajo la ley y creyeron que Jesús debía ser el Mesías. Sin embargo, negaron su
9 Orígenes, Against Celsus (En contra de Celso) 5.63 (ANF 4.570-571).
10 Lactancio, Divine Institutes (Instituciones divinas) 5.20 (ANF 7.157).
11 Justino Mártir, First Apology (Primera Apología) 26 (ANF 1.171); Ireneo, Against Heresies (En contra de las herejías)
1.23.1 (ANF 1.347-348).
LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BER 30 COT LAS PARÁBOLAS DEL REINO · DAVID BERCOT 31
Ellos se nos oponen y nos dicen que no pueden creer por causa de la discordia entre las
varias sectas. Dicen que la verdad se distorsiona cuando algunos “cristianos” enseñan un
conjunto de doctrinas, y otros enseñan otro. Nuestra respuesta a ellos es (…) el Señor
predijo que las herejías serían sembradas entre la verdad, como la cizaña entre el trigo. Y
lo que se predijo que sucedería, así fue.14
Así que en vez de desanimarnos por la presencia de los que profesan ser cristianos y son
falsos al Evangelio de Cristo, debemos animarnos. Es evidencia de la verdad del evangelio. Si
el pueblo de Dios no estuviera rodeado de cizaña, entonces Cristo sería un falso profeta. La
primera parte de esta parábola claramente se ha cumplido. Esto nos da la completa confianza
de que la parte restante de la parábola (refiriéndose a la cosecha) también se cumplirá.
El mal uso de esta parábola
Al igual que muchas otras enseñanzas de Jesús, algunos que profesan ser cristianos han
mal usado esta parábola para justificar su falta de disciplina en la iglesia. Hipólito declara que
Calisto, el obispo de Roma en sus días, estaba mal usando esta parábola como excusa para
no disciplinar a cierto impío. Él escribe: “Calisto afirma que la parábola de la cizaña se contó
en referencia a este tipo de hombre: ‘Dejad crecer la cizaña junto con el trigo’. O, en otras
palabras, dejad que los que viven en pecado dentro de la iglesia permanezcan allí”.15
Tal interpretación fue una aberración en los días de Hipólito. Sin embargo, cuando el
emperador Teodosio hizo que el cristianismo fuese la religión oficial del estado del imperio
Romano (c. 380), esta interpretación finalmente llegó a ser la norma. Durante la Edad Media
y más allá, la parábola del trigo y la cizaña se utilizó para justificar la falta de disciplina en
las iglesias del estado. Estas iglesias intentaron mezclar a los impíos con los piadosos para
vergüenza de Cristo.
14 Clemente de Alejandría, Stromata 7.15 (ANF 2.549).
15 Hipólito, Refutation of All Heresies (Refutación de todas las herejías) 9.7 (ANF 5.131).
divinidad.12 Aun así, se decían cristianos.
La siega
El campo es el mundo (…), y los segadores son los ángeles. De manera que, así como se
arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será en el fin de este mundo. Enviará el Hijo
del hombre a sus ángeles, y recogerán de su Reino a todos los que sirven de tropiezo y a
los que hacen maldad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de
dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que
tiene oídos para oír, oiga (Mateo 13:38-43).
Esta parábola profética se ha cumplido exactamente como Jesús lo describió. Durante
siglos, él ha permitido que herejes, hipócritas y falsos profetas crezcan como cizaña junto
con el trigo. Aunque ellos están fuera de la iglesia verdadera, no obstante, la mayor parte de
esta cizaña se dice ser cristiana. Muchas veces han difamado, perseguido, torturado y aun
han condenado a muerte al trigo. Sin embargo, cuando Cristo vuelva, todos los males serán
vengados. Entonces será evidente quiénes eran trigo y quiénes eran cizaña.
El crujir de dientes
Jesús dice que la cizaña será echada en un horno de fuego, donde habrá llanto y crujir de
dientes. ¿Qué es el crujir de dientes? Orígenes explica: “Llorarán y, por así decirlo, estarán
enojados consigo mismos. Pues este es el significado de ‘crujir de dientes’. Por consiguiente,
en los Salmos dice: ‘Lo verá el impío y se irritará; crujirá los dientes y se consumirá’ (Salmo
112:10)”.13 Al ver su situación difícil, la cizaña se enojará injustamente con los cristianos y
con Dios.
Ánimo para los cristianos verdaderos
Hoy por hoy, toda clase de personas impías e hipócritas se dicen ser cristianos. Los incrédulos
muchas veces señalan esto como razón por la cual rechazar el evangelio. Sin embargo, esta
oposición no es nueva. En los primeros siglos, tanto judíos como paganos tomaron como
ejemplo las varias sectas de su día como excusa para ser incrédulos. Clemente de Alejandría
escribe:
12 Ireneo, Against Heresies (En contra de las herejías) 1.26.2 (ANF 1.352).
13 Orígenes, Commentary on Matthew (Comentario sobre Mateo) 10.2 (ANF 9.415).

Detalles

Idioma
Español
Número de páginas
16
Autor
David Bercot
Editorial
Maná Digital
Temas
La pazLa políticaLa separación del mundoLa iglesia

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