Una mano amiga 21

Bienvenido a Una mano amiga, una revista cristiana cuyo propósito es servir a tu comunidad. Nuestra meta es ofrecer soluciones bíblicas para los problemas que nuestra sociedad enfrenta hoy.

Download

Una mano amiga

Publicación #21

Bienvenido a Una mano amiga, una revista cristiana cuyo propósito es servir a tu comunidad. Nuestra meta es ofrecer soluciones bíblicas para los problemas que nuestra sociedad enfrenta hoy.

 

 

Sección para jóvenes

¿Cuál es tu mayor prioridad?

Contenido:

El hogar cristiano . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

¿Qué dice la Biblia?  . . . . . . . . .

La Biblia frente a la ciencia . . . . . . . . . . . . . .

El mundo de hoy . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una mano amiga: Publicado trimestralmente

¿Te interesa responder a algunos de los artículos?

Envía tus pensamientos y comentarios a:

Roger L. Berry, Editor

2256 West Dry River Rd.

Dayton, Virginia 22821 EE.UU.

 

Traducido de Reaching Out por Maná Digital

Publicación #21 (Corresponde la #101 en inglés)

El texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Usado con permiso.

Editor: Roger L. Berry

Directiva: Joe Weirich, Wayne Miller, James Yoder, Clay Zimmerman

Escritores: James Yoder, Elvin Stauffer, Clay Zimmerman, Roger L. Berry

Revisores: Glenn Kilmer, Lewi Graber

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Egoísta o piadoso?

—Clay Zimmerman

¿Soy egoísta? Me preocupo por mis necesidades y deseos, eso sí les puedo decir. Procuro contar con suficiente alimento y un lugar cómodo donde descansar por las noches. A un nivel más profundo, me siento bien cuando recibo amor y deseo tener paz. No sé si todo el mundo desea tener paz. Si no has experimentado lo que es paz, quizá no comprendas a qué me refiero. La paz verdadera resulta de estar bien con Dios. “Una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres”. El apóstol Pablo dijo que él procuraba esa conciencia en todo momento (Hechos 24:16). Ahora, ¿soy yo egoísta porque procuro esa paz?

Egoísmo, según el idioma español, es una atención desmedida por el propio interés, sin preocuparse por los intereses de los demás. Por otra parte, debería existir en el idioma otro término para describir a los que se preocupan por sí mismos, pero de manera piadosa. Usemos, sencillamente, el término piadoso. ¿Qué te parece? Al fin y al cabo, Dios desea que nos preocupemos por nosotros mismos y nuestro futuro.

  1. La persona con una verdadera preocupación por sí misma piensa en el presente. Tal persona sabe que necesita el perdón y la aceptación de Dios. Su deseo es andar en la luz y bajo la aprobación de Dios; también desea experimentar el bello amor de Dios.
  2. La persona con una verdadera preocupación por sí misma piensa en el futuro. A fin de cuentas, el futuro nos espera a todos. El presente es temporal, pero el futuro es eterno. Por tal razón, el cristiano dice no a los pecados presentes. Presta oído a estas palabras: “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis (Romanos 8:13).
  3. La persona con una verdadera preocupación por sí misma desea estar llena del espíritu de Dios. A fin de cuentas, así es como llegó a ser cristiana. Así, tal persona amará a otros y les deseará lo mejor. El primer mandamiento es amar a Dios; el segundo es amar al prójimo como a uno mismo. “Dios es amor”.

Dios quiere que nos preocupemos por nosotros mismos, pero que lo hagamos de manera piadosa, según el carácter de Dios.

“Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos” (Ezequiel 33:11).

“Dios quiere que nos preocupemos por nosotros mismos, pero que lo hagamos según su plan”.

¿Qué dice la Biblia?

Sobre la pureza

—Tomado de “Doctrinas de la Biblia” por Daniel Kauffman

“Consérvate puro” (1 Timoteo 5:22).

Nuestro Señor Jesucristo es nuestro ejemplo perfecto de pureza.

Fue tentado en todo como nosotros, “pero sin pecado” (Hebreos 4:15). Nosotros no podemos alcanzar la pureza perfecta por medio de nuestro propio esfuerzo.

Pablo señaló la debilidad de los esfuerzos humanos cuando dijo: “Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios” (Romanos 10:3). Cualquiera de nosotros que haya procurado alcanzar la pureza por medio de su propia fuerza debe arrepentirse y pedirle a Dios que le purifique mediante su poder.

Jesús “se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:14).

“La sangre de Jesucristo (...) nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

Es posible aun para el más débil de nosotros andar en sendas de verdadera pureza si se rinde a Dios y deja que él haga el milagro de gracia en su corazón. Esto es la pureza según Dios.

 El alcance de la pureza

1.     Alcanza la mente y el carácter

Pensemos en los antiguos relojes de arena. Cuando la parte de arriba está llena de arena, empieza a fluir hacia abajo, y pronto toda la arena se encuentra en la parte de abajo. Así también sucede con la mente y el carácter. Mantenga la parte de arriba (la mente) llena de pensamientos puros, y éstos fluirán al carácter. Por otro lado, deje que la mente albergue pensamientos malos e intenciones impuras, y muy pronto la lengua y la vida darán a conocer la suciedad que se alberga en su mente. Recuerde también que aun el pensamiento malo es pecado.

2.     Alcanza el hablar

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal” (Colosenses 4:6). “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16). “Ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias” (Efesios 5:4). Aquí hay varias cosas más que no pertenecen al vocabulario de los que quieren ser puros: las palabras ociosas, las vulgaridades, la profanidad y los chismes. Para eliminar del vocabulario esta clase de palabras, se necesita: (1) un corazón transformado por Dios, “porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45); (2) un esfuerzo constante en oración para vencer los malos hábitos.

3.     Alcanza el compañerismo

Usted mismo tiene que vivir una vida pura para que sea digno de ser compañero de los puros y para que sepa escoger compañeros puros. Guárdese de compañeros de carácter dudoso. “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33). A usted no le conviene asociarse con los impíos (Proverbios 13:20).

4.     Alcanza las relaciones sociales

La Biblia condena la impureza social. Hay personas que no ven nada de malo en ciertas acciones, pero son esas mismas acciones o actividades las que llevan al pecado. Si usted quiere mantenerse puro, aléjese de: las amistades íntimas con personas del sexo opuesto, los noviazgos en horas avanzadas de la noche o en lugares solitarios, las novelas románticas, las conversaciones impuras y los chistes vulgares, el

cine, el teatro, el circo, y los otros lugares de perversión y entretenimiento mundano. Estas cosas incitan las malas pasiones y arruinan la vida de miles de personas. El joven que nunca toma el primer trago jamás llegará a ser un borracho; asimismo, la persona que no se deja atrapar por la impureza nunca será depravada o pervertida.

5.     Alcanza la conciencia

La conciencia es el guarda que Dios ha puesto dentro de nosotros para recordarnos lo que es el bien y el mal. Mantenga siempre una conciencia pura y sensible. Adiéstrela para que escuche la Palabra de Dios y nunca desatienda sus advertencias. Si su conciencia está dirigida por Dios y obedece a Dios, usted tiene una conciencia pura. (Léase Hechos 24:16; 1 Timoteo 1:5–6; Hebreos 9:14; 1 Pedro 3:16, 21).

6.     Alcanza la religión

Santiago 1:27 define la religión pura: “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”. Usted no debe conformarse nunca con nada que no sea la religión pura de Jesucristo, sin adulteración y sin las manchas del mundo.

 

—Daniel Kauffman, Doctrina de la Biblia, Publicadora Lámpara y Luz (capítulo 53)

 

 

El hogar cristiano

La supervivencia de un hogar destrozado

—J. Luke Martin

Los hogares destrozados se encuentran por todas partes. El esposo abandona a la esposa e hijos. La esposa abandona al esposo y deja a los hijos con el corazón destrozado. La madre soltera trae hijos a este mundo fuera del matrimonio, hijos que crecerán sin un padre que los apoye y los guíe.

Considera cuán lejos ha llegado esta situación; cuánto se ha alejado del plan de Dios. El plan de Dios es que un hombre y una mujer se unan en matrimonio y sean “una sola carne”. Ambos deben trabajar fielmente como pareja hasta que la muerte los separe.

Escucha las palabras de Jesús: “Al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Marcos 10:6-9).

Jesús sigue hablando del pecado del divorcio y las segundas nupcias. “Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio” (Marcos 10:11-12).

Nuestra sociedad viola abiertamente estos mandamientos del Salvador del mundo. Lo peor es que la mayoría del cristianismo nominal acepta las violaciones a estos mandamientos. Quizá tú, que estás leyendo este artículo, eres víctima de tal relación rota. ¿Hay remedio? ¿Hay esperanza? ¿Se pueden restaurar las relaciones y los hogares destrozados?

¿Qué puede hacer la pareja cuando su cónyuge abandona el hogar? ¿Qué puede hacer el niño cuyos padres lo abandonan? Estas son preguntas difíciles. El viejo refrán: “Mal de muchos, consuelo de todos”, en realidad proporciona muy poco consuelo. Muchos hogares destrozados hallan cierto consuelo cuando comparten con otros que sufren la misma situación. Pero eso empeora el problema en vez de mejorarlo. Veamos algunas medidas que pueden acercarnos al plan de Dios.

  • Detente y considera que Dios es más grande que cualquier dificultad. En la crisis, nos invita a buscarlo e invocarlo. Considera estas maravillosas promesas que hallamos en la Biblia. Dios oye el clamor de los que sufren. “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6) “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmo 50:15). “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.Y seré hallado por vosotros, dice Jehová” (Jeremías 29:13-14).
  • Jesús te ama. Él murió en la cruz por tu pecado (Romanos 5:8). “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

  • Pídele a Dios que te convierta en una mejor persona en las dificultades presentes. Nuestra primera reacción en el momento es devolver el golpe o salir huyendo. Estas son reacciones negativas que te traerán más problemas y desilusiones. Cuando permites que Jesús entre en tu vida, él te guiará por el camino correcto. Te dará la fuerza para perdonar y amar a los que te hieran. Responde de manera provechosa y pon de tu parte en mostrar amor.
  • Busca la ayuda de otros cristianos. Halla a alguien con quien puedas compartir tus luchas. Asiste a una iglesia que respete la Biblia y la obedezca. Ora en privado, además de orar con otros. Lee la Biblia cada día.
  • Busca restaurar tu vida. Jesús es el gran reconciliador. Él hizo la paz por medio de la sangre de su cruz. Jesús desea obrar en tu vida y en la vida de tus seres queridos para sanar las relaciones rotas. Tu actitud para con tus seres queridos debe ser: “Perdóname, hice mal”, “con la ayuda de Dios haré lo mejor”. Busca lo bueno en ellos y alábalo. Por medio de la oración, busca hacer más liviana la carga de los que te rodean. Tus propias cargas se volverán más livianas.
  • Cree firmemente que a pesar de lo complicada que sea tu situación, Dios te puede convertir en una persona de honra e integridad. En medio de nuestras dificultades, Dios se acerca a nosotros.

Lee Jonás capítulo 2. Jonás clamó a Dios desde el vientre del gran pez. Era una situación muy difícil. Dios libertó a Jonás. En otra ocasión, Dios permitió que el apóstol Pablo y sus compañeros de barco enfrentaran una terrible tormenta y que perdieran toda esperanza de salvarse. En medio de aquella situación desesperante, Dios los salvó a todos (Hechos 27).

Lee el Salmo 40, y nota principalmente el último versículo. “Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes”.

Jesús nos enseña que, lo que para los hombres es imposible, para él es posible. Por nuestra propia cuenta es imposible enfrentar el rechazo, abandono, abuso, enojo y menosprecio, pero con Dios sí es posible. Él mandó a su Hijo Jesucristo a sanar a los de corazón quebrantado y a poner en libertad a los oprimidos (Lucas 4:18). Puedes hallar la ayuda de Dios en este momento. Si necesitas consejos, ponte en contacto con la iglesia u organización que se identifica al final de esta revista.

 

Hogar feliz, donde el Señor reside

Hogar feliz, donde el Señor reside,
Cual muy amado amigo y Salvador;
Donde no vienen huéspedes que priven
A Cristo de su sitio de honor.

Hogar feliz, do el uno al otro sirve,
Y su obra cumple cual fiel servidor;
Do la tarea más humilde es santa,
Porque la cumple en nombre del Señor.

Hogar feliz, donde a Jesús no olvidan;
Do abundan gozo, paz, y no hay clamor;
Do el alma herida pronto está aliviada
Por el Espíritu consolador.

Hogar feliz, aquel que nos espera
Al fin de nuestra vida terrenal;
Cristo en la gloria ahora nos prepara
Un nuevo hogar, sublime, celestial.

Carl J. Spitta. Traducido por George P. Simmonds. Tomado de Himnos de la iglesia (450)

 

 

Sentido común únicamente

—Dallas Witmer

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo” (Salmo 19:7).

Algunos la llaman “la ley superior o la ley universal,” o “la clave de la conciencia”. Cualquiera que sea su nombre, es la ley de Dios, y todos sabemos que existe. La ley de Dios es la expresión suprema del sentido común. Esta ley recompensa la beneficencia y condena el pecado. También habla por medio de propuestas: “Haz esto, y vivirás. Si desobedeces, morirás”.

Todos podemos seguir la voluntad de Dios. “Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:4). Jesús nos enseñó el significado espiritual de la ley de Dios. Después murió para salvarnos de la condenación de quebrantar la ley de Dios. Dios envió su Espíritu Santo que graba sus leyes en la mente. Nos capacita y nos da la voluntad de vivir según la ley de Dios. Así podemos enfrentar el juicio de Dios sin temor.

La ley de Dios suple perfectamente nuestras necesidades. Por ejemplo, cuando el gobierno permite la inmoralidad, el divorcio, el aborto y las demandas, se necesitan armas, cárceles y oficiales del ejército para asegurar que se pague por la desobediencia a las leyes de Dios. Dios fija límites que significan protección y seguridad para la persona que acepta la voluntad de Dios para su vida. El inconverso mira difícil el camino de Dios, pero cuando la ley de Dios cambia nuestra vida, casi no notamos sus restricciones.

La ley de Dios es muy conocida hoy; se conoce como la Santa Biblia. Lee, cree y obedece esta ley para que experimentes la verdadera libertad. Jesús dijo: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32).

 

 

 

 

La Biblia frente a la ciencia

Sistemas en la creación que funcionan en conjunto 

—Elvin Stauffer

 “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:11).

Charles Darwin observó la competencia y la lucha por sobrevivir de los seres más fuertes e inteligentes en la naturaleza. Vio que la naturaleza luchaba contra sí misma y llegó a la conclusión errónea de que todo aquello causaba una evolución ascendente. Sí, este gemido de la naturaleza (Romanos 8:22) es real “hasta donde alcanza la maldición (del pecado humano)”. Sin embargo, esta condición no existía al principio de la creación. Si observamos con cuidado aún podemos ver la belleza asombrosa de la armonía y cooperación en muchos de los sistemas del mundo de Dios.

El evolucionista no solamente enfrenta el problema de no poder explicar cómo los organismos se originaron de la nada. También tiene que reconocer que existen muchos sistemas indispensables para la vida y la existencia humana. Y es imposible que cualquiera de estos sistemas resulte del caos y la oscuridad. El Dios verdadero “dijo, y fue hecho; él mandó, y existió” (Salmo 33:9, Hebreos 11:3).

El sistema solar

La tierra con su inclinación y movimiento de rotación viaja alrededor del sol a diferentes distancias; y todo esto produce el verano y el invierno. “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche” (Génesis 8:22). Si la tierra se desviara de su órbita y se acercara un poco al sol, todo aquí se secaría. Si se alejara un poco, nos congelaríamos.

Seguidamente, el ciclo del agua tiene como función regar la tierra constantemente.  “Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo” (Eclesiastés 1:7). El agua continúa su ciclo por medio de la evaporación de las masas de agua y su condensación sobre la tierra, por medio de variaciones del frío y el calor y los giros del viento (versículo 6).

También existe el ciclo alimenticio. Las plantas y la hierba fueron los primeros organismos vivos que Dios creó (Génesis 1:11). En la naturaleza se encuentra un sistema según el cual la hierba es el fundamento de la biodiversidad en nuestro entorno. Varios tipos de hierba cubren las llanuras, sabanas, estepas y valles del mundo. Los animales fueron creados cuando ya estaba en su lugar la fuente alimenticia. De esa manera, el ratón se come la hierba, la comadreja se come al ratón, el zorro se come a la comadreja y el gato montés se come al zorro. Todos estos mueren, se descomponen y vuelven a la tierra en forma de nutrientes a la tierra, lo cual alimenta a las plantas nuevamente.

El ciclo de la fotosíntesis o respiración

Este sistema que Dios creó en la naturaleza funciona constantemente sin ninguna acción de nuestra parte. El hombre, junto con las criaturas del mundo, existe entre la materia prima, por así decirlo, de minerales, químicos, gases y luz solar. Estos elementos no serían de ningún provecho para nosotros si no fuera por la respiración que los convierte en alimento.

Los cloroplastos que contiene la clorofila de las plantas verdes usan energía luminosa para separar el agua en hidrógeno y oxígeno. Luego, el hidrógeno, mediante una serie de pasos complicados, se mezcla con el dióxido de carbono del aire para formar azúcar. Las plantas verdes, junto con el nitrógeno, azufre y fósforo del suelo, pueden convertir este azúcar en almidones, grasa, proteínas, vitaminas y otros compuestos necesarios para la vida. En el proceso, las plantas emiten oxígeno para nuestra respiración.

Por nuestra parte, los seres humanos al igual que todas las criaturas, combinamos el alimento con oxígeno para “quemarlo”. Este proceso llamado respiración despide energía para realizar las actividades y el crecimiento. La respiración es el proceso contrario de la fotosíntesis; consume oxígeno y libera dióxido de carbono y agua. Este proceso mantiene en equilibrio los gases del aire. Es un milagro de la mano soberana de Dios.

“[Cristo] es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” y él “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Colosenses 1:17; Hebreos 1:3).

El cuerpo humano

Los sistemas del cuerpo humano son réplicas bastante semejantes de los sistemas de los mamíferos. Esto de ninguna manera indica que unos provengan de los otros. Únicamente demuestra que el Creador utilizó un diseño similar en una variedad de criaturas. Un ejemplo es el ojo humano, el cual es una estructura detallada y única, pero también se halla, aunque más grande, en el calamar. Por supuesto, ¡entre estos no existe parentesco!

Existen otros sistemas como los que se hallan en la mariposa y la palomilla. Ambos insectos tienen en su genoma toda la información necesaria para pasar de la etapa de la oruga de dieciséis patas a la del insecto de seis patas. Este proceso demuestra un diseño increíble de parte Dios quien escribió el código genético original. La evolución jamás podría acercarse a esta obra creativa. Los genes de nuestros cromosomas son la fuente de todos los sistemas que funcionan en nosotros y de su programa de crecimiento.

“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Salmo 139:14-16).

Entre los muchos sistemas que Dios “forma” se encuentran los siguientes: el sistema óseo, muscular, nervioso, digestivo, circulatorio, respiratorio, endocrino (glándulas), linfático, reproductivo, entre otros. El colapso de cualquiera de estos sistemas resultaría en problemas graves o aun la muerte.

Cada sistema se basa en los otros sistemas y depende de ellos. Los músculos se sujetan a los huesos. Los nervios circulan por los huesos y los músculos. La sangre recibe oxígeno y nutrientes de los pulmones y los intestinos. Es una mezcla armoniosa de funciones. Cuando observamos el funcionamiento de estos sistemas detalladamente, más notamos que fueron diseñados para funcionar en conjunto. Ninguno de estos sistemas podría suplir una necesidad sin la presencia de los otros sistemas. A esto lo llamamos “complejidad irreducible”. Ningún organismo puede funcionar si se extrae uno de los sistemas. La evolución no pudo haber creado estos sistemas gradualmente por medio de mutaciones ni de ninguna otra manera. Es como contar con una locomotora nueva y colocada sobre rieles, con todos los sistemas completos menos el sistema eléctrico. ¡No funcionará!

Un sistema espiritual – la iglesia

Dios no obró en el mundo material únicamente para crear sistemas físicos. Él creó al hombre como un ser espiritual de tres elementos con necesidades físicas, intelectuales y emocionales. Dios tiene un sistema de funcionamiento para su pueblo que abastece todas las necesidades físicas, sociales y espirituales de la sociedad humana. Algunos, como José y Daniel, han tenido que pararse solos en la cultura de su tiempo, pero no es la intención de Dios que esto sea una realidad.

Puede que los evolucionistas imiten acciones como cuidar de los demás y compartir, pero todo dentro de un marco que enseña que el ser humano es únicamente unos kilos de carne, sangre y hueso de la especie Homo sapiens y que hemos evolucionado de alguna sustancia viscosa del océano. Estas ideas no son muy profundas ni duraderas. La calamidad de la tensión y aflicción social en el mundo comprueba la vanidad del esfuerzo humano por alcanzar la armonía. Las Naciones Unidas no pueden detener la persecución en muchos países y, al contrario, se han convertido en una herramienta de las fuerzas antisemitas y anticristianas. En contraste, son las organizaciones cristianas de todo el mundo las que brindan ayuda y comparten las Escrituras con el Evangelio de paz.

Pero aún más allá de la ayuda humanitaria, Jesús dijo: “Edificaré mi iglesia (…)” Esta organización (la iglesia) proporciona a cada miembro los efectos del amor, cuidado, corrección y dirección. Se les da crianza a los hijos en vez de dejarlos en el abandono. Se anima y se fortalece el matrimonio y las familias. Se recibe a los enfermos y discapacitados y se respeta y cuida a los ancianos. La vida se considera sagrada.

Por medio de los obispos, ministros, diáconos y miembros de la iglesia se suplen las necesidades espirituales según principios bíblicos y éticos. No hay necesidad de las compañías de seguros porque el cargo del diácono consiste en velar por las relaciones sociales, económicas y físicas del cuerpo (Hechos 6:1-7). La iglesia, el pueblo de Dios, comparte por medio de ofrendas voluntarias y de otras maneras cuando hay incendios, tormentas, accidentes y enfermedades (1 Corintios 16:1-3).

En una comunidad de creyentes, las diferencias y los dones de todos en realidad refuerzan todo el cuerpo. “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo” (1 Corintios 12:4,12).

“Dios no obró únicamente en el mundo material para crear sistemas físicos. Él creó al hombre como un ser espiritual de tres elementos con necesidades físicas, intelectuales y emocionales”.

 

Fuentes: la Biblia – La Palabra de Dios

               World Book Encyclopedia

Sección para jóvenes

¿Cuál es tu mayor prioridad?

—Roger Berry

¡Planea hoy un futuro exitoso! ¡Invierte en tu futuro! ¡Te ofrecemos la mejor educación!  

La valla expresaba con frases llamativas la meta principal del sistema educativo: el éxito.

Millones de jóvenes inician un nuevo año escolar. Uno se pregunta: “¿Qué pensamientos tienen estos jóvenes al entrar en el aula de clases?”

Quizá cada joven se pregunta: “¿Por qué estoy aquí?” “¿Qué tiene el futuro para mí? ¿En realidad me llevará al éxito todo este estudio? Cuando haya terminado la secundaria y la universidad, ¿conseguiré un empleo donde gane un buen salario?

Estudios realizados por psicólogos y encuestadores indican que muchas personas sencillamente desean un empleo que genere un buen salario, un hogar y una cuenta de ahorros. Es decir, buscan éxito y seguridad en el plano económico.

Sin embargo ¿es el éxito económico lo más importante en esta vida? ¿Debería el éxito ocupar el primer lugar en la lista de prioridades? ¿De verdad es el éxito económico lo que le da sentido a la vida?

Algunos creen que sí. Y creen que la educación puede resolver casi todos los problemas del mundo. La filosofía moderna dice que debemos educar a las personas y así la guerra, la pobreza, el odio y la avaricia desaparecerán.

Cuando yo estaba en la secundaria, hace muchos años, se consideraba que “no estabas en nada” si no ibas tras el máximo de educación posible. Al finalizar la secundaria, se daba por sentado que seguirías con la universidad. Hoy existe una cantidad enorme de personas con una excelente formación, y muchos con varios títulos. Ahora, ¿qué ha hecho toda esta educación para resolver nuestros problemas? ¿Se están resolviendo? ¡Por supuesto que no! La guerra, el crimen, la corrupción en el gobierno, la drogadicción y la inmoralidad no hacen otra cosa que aumentar. El mundo parece enrumbado hacia el caos, no hacia un mundo educado y alentador; un mundo de paz y armonía. La Biblia habla de un tiempo en el que las personas dirán: “Paz, paz; y no hay paz” (Jeremías 8:11).

Alguien se ha equivocado en cuanto a prioridades. Alguien ha perdido de vista los verdaderos valores de esta vida. La educación no ha sido la cura para nuestras deficiencias sociales.

Un exitoso empresario moría de cáncer. La fiebre alcanzaba niveles altísimos. La esposa del empresario se encontraba junto a él y con ternura le secaba el sudor de la frente Los clamores de dolor y desesperación del hombre resonaban por los largos pasillos del hospital.

El hombre había dedicado su vida a alcanzar una educación y una carrera exitosa. Descuidó a sus hijos y le fue infiel a su esposa durante años. Su dios era el dinero.

Ahora, su “éxito” había perdido toda importancia. La muerte lo miraba de frente. La vida ya no tenía nada que ofrecerle. Había fracasado. Muy tarde se dio cuenta de que su mayor prioridad estaba equivocada.

Había buscado la felicidad en lo incorrecto: el éxito económico no le traía paz mental. Había buscado el sentido real de la vida, pero no halló la clave para alcanzarlo.

La Biblia dice: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas (las necesidades de la vida y aun la felicidad) os serán añadidas” (Mateo 6:33).

Dios debe ser el enfoque de nuestra búsqueda de felicidad y sabiduría verdadera. El éxito viene únicamente cuando servimos a Dios antes que cualquier ambición personal.

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6).

Toda tu vida, incluso tu educación, debe entregarse a Jesucristo para gloria de él. Si el servicio y la gloria de Dios no son el centro y mayor prioridad en tu vida, vas rumbo al fracaso.

Todo tu aprendizaje debe centrarse en la Fuente del conocimiento verdadero. Toma tiempo para estudiar la Biblia y hallar el camino de Dios al éxito por medio de la sumisión a su Hijo Jesucristo. Ríndete a Cristo y considera cómo puedes prepararte mejor para la obra de Cristo y su reino. Aunque la educación puede ser de mucha ayuda, todo será en vano si Jesucristo no es el Señor y Salvador de tu vida.

Establece tus prioridades. Haz que Jesús sea lo primero en tu futuro. Nunca lo lamentarás.

 

¡Planea hoy un futuro exitoso!

¡Invierte en tu futuro!

¡Te ofrecemos la mejor educación!

 

El mundo de hoy

¿Debe el cristiano odiar?

—Roger L Berry

Vivimos en un mundo de continuo odio y violencia. Casi a diario oímos de conflicto y derramamiento de sangre, no solamente en las guerras, sino también en países generalmente pacíficos. Los tiroteos y otros crímenes violentos no se dan únicamente entre pandillas de la ciudad sino también en los lugares de trabajo, escuelas y hasta en lugares de adoración. Aun algunos que profesan el cristianismo deciden emplear la fuerza y la violencia. 

Un abogado de Nueva York declaró que “el movimiento en contra del aborto en los Estados Unidos se concreta con (…) la violencia”. Los opositores del aborto, que en su mayoría profesan ser cristianos, constantemente se organizan frente a las clínicas de aborto para protestar contra la destrucción de niños nonatos. Algunos doctores y trabajadores de estas clínicas han muerto a manos de activistas del movimiento antiaborto. En este caso, los que están a favor del aborto culpan a los cristianos conservadores. Muchas veces se acusa a los cristianos de cometer “crímenes de odio”.

¿Debe el cristiano incurrir en la violencia para defender el punto de vista bíblico de la familia y el matrimonio? ¿Debe acarrearse condenas judiciales por defender que el niño nonato es realmente una persona que Dios creó con un propósito en esta vida? Sin duda, el cristiano debe ser conocido por su amar por otros, aun por sus oponentes. Jesús enseñó: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

Este versículo, entre otros, nos enseña que es pecado para el cristiano odiar a otros o maltratarlos. El odio es pecado, sin importar cuán equivocado se encuentre el oponente. El cristiano no practica el aborto porque sabe que la Biblia enseña la vida es sagrada aun en el vientre. “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre” (Salmo 139:13). El cristiano se abstiene de todo tipo de inmoralidad, como la fornicación, el adulterio y la homosexualidad. Enseña y practica la pureza moral. “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades (…) los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:19-21, 24).

El cristiano puede esperar la persecución de un mundo anticristiano. Sin embargo, no debemos traer acusaciones sobre nosotros por desobedecer a Dios. La Biblia le enseña al cristiano a sufrir el mal sin vengarse. “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:17-19, 21).

Si el cristiano toma en serio este pasaje de la Escritura, no le hará daño a nadie, ni siquiera a sus enemigos. No participará en actividades para imponer medidas contra otros. Por ejemplo, no trata de impedir por la fuerza que el personal de las clínicas de aborto realice su actividad. Es lamentable que el cristiano que usa la fuerza, o aun la resistencia “no violenta”, no ve la manera que Dios planeó para que la iglesia llegue a este mundo perdido. El empleo de la fuerza y la influencia política para vencer la maldad de la gente no cambia el corazón de la gente. Con el uso de tales métodos, el cristiano tiende a enemistarse con otros.

La esencia del Evangelio de Jesucristo es cambiar el corazón de las personas. Sin un cambio de corazón, no se soluciona la inmoralidad, el aborto, el homicidio y muchos otros pecados. Primero, la Biblia enseña que le toca al cristiano vivir su fe como ejemplo al mundo perdido. Segundo, el cristiano ha sido llamado a emplear su tiempo y esfuerzos en invitar a las personas a buscar el camino de Dios, por medio de su Hijo Jesucristo. Tercero, la iglesia debe animar y enseñar a los nuevos cristianos. Si tanto cristianos como iglesias siguieran fielmente estos pasos, se lograría más en lo que respecta a cambiar las personas que lo que se logra por medio de la política, las manifestaciones de protesta o el uso de la fuerza.

Cuando las iglesias empiezan a emplear medios políticos o de presión, se exponen a recibir el mismo trato. La fuerza política aumenta en contra de la iglesia.

Por lo tanto, ¿qué debe hacer el cristiano al que le preocupan la inmoralidad, la violencia, las clínicas de aborto, las drogas y el alcohol? Primeramente, seamos ejemplos de una vida recta. Luego, podemos hablar cara a cara con las personas y hacerles ver que hay un mejor camino que consiste en obedecer la Biblia. También podemos compartir literatura cristiana que enseña cuál es el camino de Dios. No podemos obligar a las personas a seguir a Jesús, pero las vidas transformadas pueden cambiar el mundo. También pueden impartir esperanza a hombres y mujeres hoy y, sobre todo, eternamente.

 

Dirk Willems rescata a su perseguidor, y luego es martirizado por su fe.

 

La mentira más efectiva de Satanás

—James Yoder

Juan 8:44 describe a Satanás como mentiroso, el padre de mentiras. Satanás es el principal estafador, que con astucia mezcla la verdad con sus mentiras. La gran mayoría de las personas lo siguen para su propia destrucción.

Pero ¿cuál ha sido la mentira más efectiva de Satanás que probablemente ha llevado más almas al infierno que cualquier otra?

No hay Dios. Algunos creen esta mentira, pero no es la más efectiva de Satanás.

La mayoría de las personas, en el fondo del corazón, reconocen que tiene que haber un experto Diseñador detrás de esta creación tan compleja.

No es cierto lo que dice la Biblia. La Biblia es un libro muy difícil de negar. Sus profecías cumplidas, su existencia milagrosa y su sabiduría práctica que cambia nuestra vida hablan de un Autor divino, fiable y verdadero. Algunos niegan la Biblia, pero no, tampoco creo que esta sea la mentira más efectiva de Satanás.

Tranquilízate, todo saldrá bien. Esta mentira ha dado resultados por muchos años, pero su éxito ha sido limitado. Aun los impíos ven el aumento de las catástrofes naturales, y el aumento de la maldad y la violencia, y llegan a la conclusión de que no todo sale bien.

Creo que la mentira más efectiva de Satanás es muy sencilla, y por esa razón ha sido muy exitosa. Tienes mucho tiempo. Creo que esta mentira ha llevado más almas al castigo eterno que cualquier otra. A Satanás no le importan nuestras buenas intenciones siempre y cuando las dejemos para otro día. Para muchos, el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. ¿Y tú? ¿Esperas una ocasión más conveniente para solucionar tu destino eterno? No tienes promesa del mañana. La Biblia nos ruega: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”.

Hoy, Dios te llama a:

  1. Reconocer que eres pecador y que has ofendido a un Dios santo. “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).
  2. Creer que Jesucristo murió en la cruz por ti. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31).
  3. Confesar a Dios tu condición pecaminosa y apartarte del pecado. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19).
  4. Seguir fielmente a Jesús. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24).
  5. Leer la Biblia cada día. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Details

Language
Español
Number of Pages
18
Series
Reaching Out
Publisher
Reaching Out
Published
11/06/22
Topics
Church and StateScience and the BibleThe Christian HomeThe ChurchYouth

Back to List